Blog / Inteligencia emocional en el trabajo

Cumples con todo y por dentro estás en el piso

El desgaste silencioso que ni tu jefe ni tu familia notan, y que tú llevas meses disimulando Llegas puntual. Entregas a tiempo. Sonríes en la reunión y hasta echas un…

Wladimir Berroterán · 21 de septiembre, 2026 · 4 min de lectura
Persona agotada dormida sobre su escritorio de noche, con una taza de café al lado
En este artículoEl quiebre que no hace ruidoCómo saber si te está pasandoPor qué los que más aguantan son los que más se agrietanLo que sí puedes hacer esta semanaSi tienes gente a cargoUna última cosa
21 de septiembre, 2026 · 4 min de lectura
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El desgaste silencioso que ni tu jefe ni tu familia notan, y que tú llevas meses disimulando

Llegas puntual. Entregas a tiempo. Sonríes en la reunión y hasta echas un chiste. Nadie en la oficina diría que algo anda mal contigo. Y sin embargo llevas meses sintiendo que te mueves por inercia, como un carro al que se le acabó la gasolina y sigue rodando porque va en bajada.

Eso tiene nombre. Y conviene que lo conozcas antes de que la bajada se termine.

El quiebre que no hace ruido

En 2025 la prensa de negocios en inglés empezó a hablar de quiet cracking, algo así como agrietarse en silencio. Es distinto a la renuncia silenciosa de hace unos años. Quien renunciaba en silencio decidía hacer lo mínimo. Quien se agrieta no decidió nada: se fue apagando de a poco y ya ni fuerzas tiene para poner un límite.

El burnout clásico se nota. La persona falta al trabajo o explota. Esta versión es más traicionera porque viene con buen desempeño. Sigues rindiendo y por eso nadie pregunta. Tú tampoco preguntas, porque «mientras cumpla, todo bien».

Cómo saber si te está pasando

Revisa esto con honestidad. El domingo en la tarde se te cierra el estómago. Los logros que antes te alegraban ahora te dan igual. Estás más irritable en tu casa que en el trabajo, porque en el trabajo gastas toda la paciencia que te queda. Duermes y amaneces cansado. Dejaste de opinar en las reuniones porque «para qué».

Si marcaste varias, no te digas flojo ni malagradecido. Tampoco te digas que es una etapa y ya. Llevas demasiado tiempo gastando más de lo que recuperas, y el cuerpo te está pasando la cuenta por cuotas.

Por qué los que más aguantan son los que más se agrietan

Esto le pasa sobre todo a la gente responsable. Al que aprendió de pequeño que quejarse es de débiles. A la que sostiene a su equipo y a su casa al mismo tiempo y siente que si afloja, todo se cae.

Esa gente tiene un talento peligroso: sabe funcionar sintiéndose mal. Y como sabe hacerlo, lo hace durante años. El problema de aguantar tan bien es que el aviso llega tarde, en forma de ataque de pánico en el estacionamiento o de una renuncia de un día para otro que nadie vio venir.

Lo que sí puedes hacer esta semana

Empieza por decirlo en voz alta a una persona. A una sola. «Estoy cumpliendo, pero estoy mal.» Esa frase rompe el disimulo, y el disimulo consume más energía de la que crees.

Después haz un inventario de fugas. Agarra una hoja y anota qué cosas de tu semana te dejan vacío y cuáles te devuelven algo. Anota las que de verdad te recargan, aunque sean distintas de las que deberían gustarte. Mucha gente descubre ahí que eliminó de su vida todo lo que le daba energía porque «no tenía tiempo».

Tercer paso, una conversación con tu jefe sobre carga, no sobre sentimientos. No necesitas confesarle tu vida. Necesitas decirle: «Tengo estas cinco cosas encima y no me da para todas con calidad. ¿Cuáles dos son prioridad?». Eso es manejar tus emociones en el trabajo: convertir un malestar difuso en una petición concreta.

Y cuarto, recupera una sola cosa que sea tuya. Una hora a la semana que no sea productiva para nadie. Caminar o tocar guitarra, lo que sea. Defiéndela como defiendes una reunión con el cliente más importante.

Si tienes gente a cargo

Deja de preguntar «¿cómo va todo?», que esa pregunta se responde sola con un «bien». Pregunta por la energía: «¿Qué parte de tu trabajo te está pesando más este mes?». Y fíjate en quien antes discutía y ahora asiente a todo. El silencio de una persona que solía opinar es una alarma.

Una última cosa

Aguantar no es lo mismo que estar bien, y tú sabes cuál de las dos estás haciendo. Si este texto te describió, no esperes a que el cuerpo decida por ti. Y si junto al cansancio hay tristeza profunda o pensamientos que te asustan, busca a un profesional de salud mental esta misma semana.

En las redes de Caracas Coaching compartimos con frecuencia herramientas para leer estas señales a tiempo, en ti y en tu equipo. Por allá nos encuentras cuando quieras.

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Wladimir Berroterán
Wladimir BerroteránCoach profesional · Director de Caracas Coaching

Coach profesional y director de Caracas Coaching, la academia que lleva más de 20 años formando coaches en Venezuela y Latinoamérica con aval internacional AICM. Acompaño a personas y equipos a entender lo que sienten, decidir con claridad y sostener lo que se proponen. Escribo aquí como hablo en sesión: sin humo y con herramientas que puedes usar hoy.

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