Qué es el coaching, qué no es, cómo es una sesión de verdad y qué necesitas para certificarte como coach profesional. Sin apellidos y sin promesas.
Estás en una comida familiar. Alguien dice que está yendo a un coach. Tu tía pregunta si eso es como un psicólogo. Tu primo dice que su gimnasio tiene un coach. Tu cuñado suelta que eso es puro motivador de Instagram. Todos tienen una opinión y nadie sabe explicarlo.
Llevo años respondiendo esa misma pregunta, en entrevistas de admisión y en sobremesas. Dirijo una escuela de coaching, así que toma lo que sigue con ese contexto. Justamente por eso te lo voy a decir sencillo y completo, sin venderte nada en el camino.
Qué es el coaching
Vamos a decirlo sencillo. El coaching es una conversación con método, en la que una persona acompaña a otra a definir qué quiere, a ver con claridad dónde está y a decidir qué va a hacer. El coach pregunta, escucha y devuelve. El cliente piensa, decide y actúa. Las respuestas son del cliente. El coach se aguanta las ganas de aconsejar.
Lo que separa una conversación de coaching de una buena charla con un amigo son tres cosas. Hay un objetivo acordado al principio. Hay un método para llegar a él. Y hay un acuerdo de responsabilidad: tú decides, tú haces, tú rindes cuentas de lo que hiciste.
La definición oficial de la International Coaching Federation, la federación más grande del oficio, dice que el coaching es una asociación con el cliente en un proceso creativo que provoca reflexión y lo inspira a dar lo máximo de sí en lo personal y lo profesional. Fíjate en que no nombra ninguna teoría. Nombra una relación y un resultado.
Qué no es el coaching
Aquí se enreda todo el mundo, así que vamos despacio.
Terapia. La terapia atiende el sufrimiento psicológico y los trastornos de salud mental, y la ejercen profesionales con licencia para eso. El coaching trabaja con personas que funcionan bien y quieren llegar a un lugar distinto. Un buen coach sabe reconocer cuándo lo que tiene enfrente le queda grande y refiere a un psicólogo o a un psiquiatra. Lo explico con detalle en Coaching, terapia o mentoría: hasta dónde llega tu trabajo.
Mentoría. El mentor ya recorrió el camino y te cuenta cómo lo hizo. Transmite experiencia. El coach puede no saber nada de tu oficio y aun así servirte, porque su trabajo está en cómo piensas y decides.
Consultoría. El consultor diagnostica y entrega una solución. El coach te acompaña a construir la tuya.
Motivación. El motivador te levanta el ánimo por un rato. El coaching te deja una decisión tomada y un paso concreto para mañana. Si sales de una sesión emocionado y sin saber qué vas a hacer, eso fue otra cosa.
Y tampoco es el entrenador del gimnasio ni el del equipo de fútbol, aunque compartan la palabra. En inglés «coach» es entrenador, y de ahí viene el nombre. El oficio del que hablamos aquí se parece más a un buen acompañante de ruta que a alguien gritando desde la banca.
Cómo es una sesión de coaching de verdad
Te la cuento por dentro, para que sepas qué esperar si contratas un coach o si quieres ser uno.
Primero se acuerda el tema. Llegas con algo que te pesa o que quieres lograr, y los dos definen qué sería un buen resultado para esa hora. Sin acuerdo no hay coaching, hay conversación.
Después vienen las preguntas. No cualquier pregunta. Preguntas que te hacen mirar lo que todavía no has mirado: qué estás dando por cierto, qué te cuesta decir, qué pasaría si lo hicieras. El coach escucha más de lo que habla, y a veces se queda callado a propósito, porque en el silencio aparece lo que importa.
Luego decides. Qué vas a hacer, cuándo y cómo vas a saber que lo hiciste. Eso queda dicho en voz alta. En la próxima sesión se empieza por ahí.
Lo que no va a pasar en una sesión seria: el coach no te va a decir qué hacer con tu vida, no te va a diagnosticar, no te va a interrumpir para contarte su caso y no va a cerrar sin que te lleves algo concreto.
Para qué sirve y para quién
El coaching sirve cuando tienes algo que lograr o algo que resolver y te falta claridad, decisión o constancia. Cambiar de trabajo o de rumbo. Liderar un equipo sin quemarte. Poner límites. Dejar de posponer lo que importa. Salir de una conversación difícil con una decisión en vez de con un nudo.
Lo contratan personas, líderes y empresas. Y funciona. Hay investigación, no mucha, pero suficiente para decirlo con responsabilidad: un metaanálisis de la Universidad de Ámsterdam de 2014 encontró efectos positivos del coaching en organizaciones en todos los resultados que midió, y otro de 2020, con más de tres mil procesos, mostró que lo que más pesa en el resultado es la calidad de la relación entre coach y cliente. Te lo traduzco: el coaching funciona cuando el coach sabe construir confianza y acordar bien, sea de la escuela que sea.
Hay una condición: tiene que ser para ti. Si llegas buscando que alguien te arregle la vida, o si lo que te pasa es un dolor que lleva meses afectando el sueño, el apetito o las ganas de vivir, lo primero es un profesional de salud mental. Un coach honesto te lo va a decir en la primera conversación.
Coaching ontológico, ejecutivo, de vida: los apellidos
Si ya buscaste por internet, saliste con una lista: coaching ontológico, coaching con PNL, coaching ejecutivo, coaching integral, coaching sistémico, coaching de vida. Cada uno con su promesa y cada uno con una descalificación velada de los demás.
Mi respuesta no ha cambiado desde que me formé: el coaching no tiene apellido. El coaching es coaching, punto. Lo que cambia entre un coach y otro se llama competencia, y esa competencia se ve en la sesión, en cómo escucha, en qué pregunta, en cómo acuerda el objetivo, en si se aguanta las ganas de aconsejar. El apellido se ve en el diploma y en la firma del correo. Al cliente le importa lo primero.
Para que te orientes: algunos apellidos nombran desde qué teoría trabaja el coach, como el ontológico o el cognitivo conductual. Otros nombran con quién o dónde, como el ejecutivo, el de equipos o el deportivo. Un coach ontológico puede hacer coaching ejecutivo. Cuando una escuela te los presenta como dos opciones excluyentes en el mismo menú, te está vendiendo peras y tornillos en la misma bolsa.
Hagamos una prueba. Dile a un cliente «soy coach ontológico». Ahora dile «soy coach deontológico». Para el cliente es exactamente lo mismo. Lo que sí entiende es «voy a acompañarte a definir qué quieres, a ver con claridad dónde estás y a decidir qué vas a hacer, y no te voy a decir qué hacer». Eso se entiende. Eso no tiene apellido. Mi posición completa, con la historia de cada corriente y lo que dice la evidencia, está en El coaching se enseña sin apellidos.
Cómo certificarte como coach profesional
Si llegaste hasta aquí con el gusanito de formarte, esto es lo que yo miraría, en orden.
- Sé honesto con tu porqué. Hay quien quiere cambiar de profesión, quien quiere liderar mejor a su equipo y quien, y son más de los que imaginas, quiere arreglar su propia vida. Todas valen, pero piden cosas distintas. Si lo tuyo es un proceso personal, quizás necesitas primero un coach y después una escuela.
- Revisa si tienes perfil. Hay rasgos que ayudan: te gusta escuchar, la gente te busca para contarte sus cosas, soportas el silencio, no te desesperas por dar la respuesta. Nada de eso se exige de entrada, se entrena. Si quieres una primera lectura, en tres minutos puedes calificar tu perfil de coach.
- Elige una formación por lo que vas a saber hacer al salir. Compara cuatro cosas antes que el precio o el sello: cuántas horas de clase en vivo tiene el programa, si vas a practicar con clientes reales y con alguien que te corrija, quién te va a enseñar y qué significa de verdad el aval que muestra. Un oficio que trabaja con la vida de la gente no se aprende en un fin de semana. Las preguntas completas están en Dónde estudiar coaching en Venezuela sin que te vendan humo.
- Entiende qué es un aval y qué es una credencial. Hay organismos que avalan programas de formación, como la AICM, Asociación Internacional de Coaching y Mentoring, y hay organismos que otorgan credenciales a personas, como la ICF con sus credenciales ACC y PCC, que cada coach solicita por su cuenta y con horas de experiencia que ningún curso te regala. Cuando alguien te ofrezca la credencial «incluida» con la inscripción, desconfía.
- Practica, grábate y déjate evaluar. Así se aprende este oficio: con clientes reales, con alguien con experiencia mirando y corrigiendo, y con tus sesiones grabadas sobre la mesa. Ahí se cae la mitad de los que se creían listos, y ahí es donde se aprende a no arreglarle la vida al cliente.
- Sigue después del diploma. El primer año de un coach es el más solitario, y ahí se retira la mayoría. Supervisión, comunidad de egresados y seguir formándote son parte del oficio. Un coach que no mantiene sus competencias se estanca, sea de la escuela que sea.
Nuestro caso, para que tengas con qué comparar
No para que elijas sin mirar. Las clases quedan grabadas, porque aquí se va la luz y se cae el internet. Los precios están publicados en cada página. Pídele a cualquier escuela datos así de concretos.
Preguntas que me hacen siempre
¿Necesito ser psicólogo para ser coach?
No. El coaching es un oficio propio, con sus competencias y su código de ética. Sí necesitas saber qué no es coaching y cuándo referir a un psicólogo o a un psiquiatra. Eso se enseña en cualquier formación seria.
¿Cuánto dura una certificación de coaching?
Depende del programa. Una formación completa, con práctica supervisada, se mide en cientos de horas y en meses, no en un fin de semana. La nuestra tiene 250 horas académicas repartidas en 44 jornadas.
¿Se puede estudiar coaching online?
Sí, y hoy casi toda la formación seria se da en línea y en vivo. Lo importante es que las clases sean en vivo, que practiques con personas reales y que lo grabado sea un respaldo, no el curso entero.
¿Qué diferencia hay entre un coach y un psicólogo?
El psicólogo atiende la salud mental y tiene licencia para eso. El coach acompaña a personas que funcionan bien a lograr algo o a decidir. Se parecen en que los dos escuchan. Se diferencian en para qué.
¿Qué es un coach certificado?
Alguien que completó una formación evaluada contra un modelo de competencias reconocido fuera de su escuela y firmó un código de ética. Pregunta siempre contra qué modelo te evaluaron y de quién es.
¿Cuánto gana un coach?
Nadie puede garantizarte cuánto vas a ganar, y la respuesta honesta es bastante menos brillante que un anuncio. Vive del coaching quien sabe hacer sesiones y quien aprende a ponerle precio a su trabajo. Los números reales están en Cuánto gana un coach.
Piensa en la última vez que alguien te escuchó de verdad, sin interrumpirte y sin decirte qué hacer. ¿Qué decidiste después de esa conversación? Eso, con método y a propósito, es el coaching.
En las redes de Caracas Coaching respondemos estas preguntas con calma y sin vender humo. Si quieres entender el oficio antes de decidir nada, por allá hay más.
¿Tienes perfil de coach?
Califícalo en 3 minutos. Sin compromiso y sin que nadie te llame si no quieres.
Calificar mi perfilFuentes consultadas
- Definición de coaching y competencias de la ICF
- Theeboom, Beersma y van Vianen, 2014: metaanálisis sobre coaching en organizaciones
- Graßmann, Schölmerich y Schermuly, 2020: la relación coach-cliente y los resultados
¿Te sirvió?
Dale al corazón. Y si quieres contarme tu experiencia, déjamela en los comentarios, que me encantará leerte.
