Las preguntas que yo le haría a cualquier escuela antes de entregarle mi dinero y un año de mi vida
Te pica el gusanito desde hace tiempo. La gente te busca para contarte sus cosas, te gusta acompañar, y un día escribes en el buscador “certificación de coaching”. Te salen doscientas opciones: una de fin de semana, otra que promete ingresos de seis cifras, otra con un nombre en inglés y un sello dorado.
Antes de pagar nada, léete esto. Dirijo una escuela de coaching, así que tómalo con ese contexto. Justamente por eso sé dónde están las trampas.
Primero, por qué quieres formarte
Hay gente que llega a una formación queriendo cambiar de profesión o liderar mejor a su equipo. Otra, y son más de los que imaginas, llega buscando arreglar su propia vida. Todas esas razones valen, pero piden cosas distintas. Si lo tuyo es un proceso personal, quizás necesitas primero un coach o un terapeuta y después una escuela. Sé honesto contigo antes de inscribirte.
El enredo de los avales
Aquí se confunde todo el mundo, así que vamos despacio.
Hay organismos que avalan programas de formación y hay organismos que otorgan credenciales a personas. A veces es el mismo organismo haciendo las dos cosas, y aun así son trámites separados.
Te pongo el ejemplo que conozco de cerca. La AICM, Asociación Internacional de Coaching y Mentoring, y la ICF, International Coaching Federation, son organismos independientes. No son la misma entidad. Nuestro programa de Coaching Profesional en Caracas Coaching certifica con aval de la AICM. La ICF, por su parte, otorga credenciales individuales como ACC y PCC, y para obtenerlas cada coach debe reunir formación, horas de experiencia práctica y hacer su solicitud directamente ante ellos.
¿Qué significa eso para ti? Que ninguna escuela seria te puede prometer una credencial ICF “incluida” con la inscripción. Lo que una escuela sí puede hacer es dejarte en condiciones de solicitarla si cumples los requisitos vigentes. Cuando alguien te ofrezca la credencial automática, desconfía.
Las preguntas que yo haría
¿Cuántas horas son y cómo se reparten? Un oficio que trabaja con la vida de la gente no se aprende en un fin de semana. Pregunta cuántas horas son de clase en vivo y cuántas de práctica. Nuestro programa, por ejemplo, tiene 250 horas y contempla pasantías. Compara con ese tipo de datos y no con el tamaño del sello.
¿Voy a hacer coaching de verdad durante la formación? Si todo es teoría y ejercicios entre compañeros, vas a salir con un diploma y con terror de atender a tu primer cliente. Pregunta si hay prácticas con personas reales y si alguien con experiencia te observa y te corrige.
¿Quién me va a enseñar? Pide nombres. Averigua si esas personas atienden clientes hoy o si solo dan clases. El que lleva años sin sentarse frente a un cliente te enseña un oficio que ya no practica.
¿Qué pasa después de graduarme? Las escuelas serias tienen comunidad de egresados o algún espacio de supervisión. El primer año de un coach es el más solitario, y ahí se retira la mayoría.
¿Puedo hablar con un egresado? Si la escuela se pone nerviosa con esa petición, ya tienes tu respuesta.
Señales para salir corriendo
Promesas de ingresos. Nadie puede garantizarte cuánto vas a ganar. Urgencia fabricada, del tipo “quedan dos cupos y el precio sube a medianoche”. Escuelas que hablan pestes de todas las demás. Y escuelas que no te hacen ni una pregunta antes de aceptarte. Una formación que recibe a cualquiera que pague no está cuidando ni al grupo ni a la profesión.
Lo que ningún folleto te dice
Formarte como coach te va a remover. Vas a practicar con tus propios temas, te van a hacer preguntas que has esquivado durante años y vas a descubrir que escuchar de verdad es mucho más difícil de lo que parecía. Si una escuela te vende un camino suave y divertido de principio a fin, te está vendiendo otra cosa.
Pregunta sin pena y no te hagas bolas con los sellos. Lo que te va a hacer buen coach son las horas de práctica con alguien que te diga la verdad.
Si estás evaluando este camino, en las redes de Caracas Coaching mostramos cómo se vive la formación por dentro, con sus días buenos y sus días duros. Échale un ojo y saca tus propias conclusiones.