Tienes doscientos contactos, cuatro grupos de chat y nadie a quien llamar cuando algo te sale mal
Hagamos una prueba rápida. Te acaban de dar una noticia dura. ¿A quién llamas por teléfono, sabiendo que te va a atender y que con esa persona no tienes que fingir?
Si te vinieron dos o tres nombres sin pensarlo, cuídalos como oro. Si te quedaste en blanco, o el único nombre que apareció vive a seis mil kilómetros, este artículo es para ti. Y te adelanto que somos muchos.
Una epidemia que no sale en los exámenes
La Asociación Americana de Psicología incluyó la soledad entre los grandes temas que la psicología debe atender en 2026 y la describe como una epidemia mundial. Un informe de la plataforma de psicología Unobravo en España consiguió que un tercio de los usuarios más activos de redes sociales se siente más solo después de usarlas.
Para los venezolanos hay un ingrediente propio. La migración nos desarmó las mesas. El grupo con el que te reunías los viernes ahora está repartido entre Madrid, Santiago, Miami y Bogotá. Quedan los audios y las videollamadas de cumpleaños. Se agradece, y no alcanza.
Estar solo y sentirse solo
Son cosas distintas y conviene separarlas. Hay gente que vive sola y está en paz. Y hay gente casada y con la oficina llena que se siente profundamente sola. La soledad que duele tiene poco que ver con cuánta gente hay alrededor. Duele no tener con quién ser uno mismo.
Por eso puedes pasar el día chateando y acostarte con un vacío. El intercambio de memes y de “jajaja” mantiene el contacto y no alimenta. Es como picar galletas todo el día: no pasas hambre y tampoco te nutres.
Cómo nos aislamos sin darnos cuenta
Casi nadie decide quedarse solo. Pasa de a poquito. Dejas de llamar porque “para qué molestar”. Rechazas dos invitaciones porque estás cansado y a la tercera ya no te invitan. Te acostumbras a resolver todo tú. Sustituyes la visita por el mensaje y el mensaje por el “me gusta”.
Hay una trampa adicional. Mientras más tiempo pasas solo, más amenazante se vuelve el contacto. Empiezas a interpretar mal las señales: “no me escribió, seguro le caigo mal”. Te vuelves más sensible al rechazo y por eso te expones menos. Es un círculo que se cierra solo, y hay que romperlo a propósito.
Pasos concretos, de menor a mayor
Rescata un vínculo dormido. Piensa en alguien con quien tenías buena relación y se enfrió sin pelea de por medio. Escríbele hoy: “Me acordé de ti. ¿Cómo estás de verdad?”. La mayoría de la gente recibe esos mensajes con alegría. Tú también te alegrarías.
Pasa de texto a voz. Con la gente que ya tienes, sube un escalón. Donde mandarías un mensaje, manda un audio. Donde mandarías un audio, llama. Donde llamarías, propón un café. Cada escalón da más presencia.
Busca la repetición. Las amistades adultas nacen de verse seguido sin tener que planificarlo. Un grupo de trote, un coro, una clase, un voluntariado, la comunidad de la iglesia si es lo tuyo. Importa poco la actividad. Importa que sea semanal y con la misma gente. A la cuarta semana ya hay saludo con nombre, a la décima ya hay alguien que pregunta por qué faltaste.
Arriésgate a mostrar algo real. Aquí está el paso que de verdad cuenta. La cercanía nace cuando alguien se atreve a decir algo verdadero. La próxima vez que te pregunten cómo estás, prueba con un “la verdad, ha sido una semana difícil”. No hace falta contar tu vida. Esa pequeña verdad le da permiso al otro para hacer lo mismo, y ahí empieza una amistad.
Sé tú quien invita. Si esperas a que te busquen, puedes esperar sentado. Casi todo el mundo está esperando lo mismo. Alguien tiene que mover la primera ficha, y puedes ser tú.
Un aviso
Si la soledad viene con tristeza profunda, con ganas de no levantarte o con la idea de que nadie notaría tu ausencia, busca ayuda profesional cuanto antes. Eso tiene tratamiento y no tienes por qué cargarlo solo.
Para hoy
Un mensaje. A una persona. Antes de cerrar esta página. No lo pienses tanto, que pensarlo demasiado es justo lo que te trajo hasta aquí.
En Caracas Coaching creemos en las conversaciones de verdad, y nuestras redes son una de las formas de mantenerlas. Si te provoca acercarte, por allá hay una comunidad conversando de estos temas.